lunes, 22 de noviembre de 2010

Freddy… punto y seguido


NEW YORK. Muerte como la de Freddy han de servir para trascender las manifestaciones de dolor clásicas, y hasta extraordinarias, como ha sido su caso.
La partida de alguien inmenso como Freddy Beras Goico debe servir para mucho más que el justificado y espontáneo llanto en todo el país y en cualquier punto del planeta donde estamos los dominicanos. Debe servir para mucho más que el justificado y espontáneo homenaje ofrecido por el pueblo. Debe ser motivo de reflexión profunda.
La reflexión es propicia porque difícilmente las generaciones presentes en la vida dominicana volverán a ver una muerte que alcance la dimensión de la de Freddy. La razón es sencilla: no suelen aparecer en todas partes y mucho menos se repiten en el mismo pueblo personajes que llenen los espacios que llenó Freddy, y de la manera como los llenó.
Pienso que no hay un dominicano de hoy que no haya reído alguna vez con un cuento, un chiste, una ocurrencia o un personaje de Freddy. Tampoco debe haber un dominicano a quien, por lo menos, no se le aguaran los ojos alguna vez cuando las lágrimas -siempre cerca- de Freddy empezaban a bajar por sus mejillas. ¿Hay algún dominicano no se haya enfogonado o manifestado su apoyo a más de una de las enfogonadas de Freddy? ¿Hay algún dominicano que no haya sido motivado por Freddy para identificarse o cooperar con más de una causa altruista?
Se cuentan por millares los dominicanos que hoy son hombres y mujeres productivos gracias a que en los momentos de necesidad encontraron en Freddy la vía para solucionar sus problemas de salud o de estudios.
Por todo eso, y mucho más, la partida de ese espíritu que vino al mundo con dones como la espontaneidad, la sensibilidad, la firmeza para mantenerse libre y actuar con igual respeto frente al más humilde y al más encumbrado, pero también para mentarle la madre al abusador más encumbrado como al más humilde de los abusadores, la partida de Freddy no puede ser un punto final, es un punto y seguido.
Para mí (aclaro que hace un corto tiempo le perdí el miedo a la muerte y ahora la veo como un milagro más del Padre) la muerte de Freddy es una reconfirmación de que el milagro del nacimiento nos trae a todos con los días contados. Digo esto porque posiblemente por ningún otro dominicano se haya orado tanto de manera espontánea, además de que a Freddy no le faltaron recursos para poner a la ciencia a trabajar por el restablecimiento de su salud corporal.
El Padre escucha las oraciones, puedo afirmarlo. Y el propio Freddy se encargó de dar, y ser a la vez, testimonio contundente al respecto. Las oraciones son escuchadas por Dios y prueba de ello es la fortaleza que encontraron sus familiares y el pueblo dominicano para despedirlo. El Padre escucha las oraciones, mediante la oración encontró Freddy el sendero para acercarse a Jesús, lo que debe regocijar a todos sus deudos, que somos todos, porque “así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también creemos que Dios va a resucitar con Jesús a los que murieron creyendo en él”, (1 Tesalonicenses 4:14)
Hará falta Freddy a la República Dominicana. Mucha falta hará ese hombre que en sólo siete décadas apretó obras y vivencias que a cualquier cristiano normal le tomaría 140 años realizarlas. Hará mucha falta ese hombre que vivió sin vanidad ni miedo en un país donde, precisamente, la vanidad y el miedo son razones para mantener, a cualquier precio, el manejo del estado.
Por hoy, me voy. Que Dios se apiade de la República Dominicana.

martes, 16 de noviembre de 2010

Danilo tampoco respeta


NEW YORK. ¡Cómo es la cosa… Danilo Medina afirmó que en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no hay traidores?
¿Qué impulsa a un hombre que dice aspirar a presidir el país a afirmar una cosa así, que salida de su boca resulta una monstruosidad? Barrunto que puede ser una ambición ciega o saberse en situación muy precaria o que decidió recular o que quiere aparentar que es ingenuo o que considera que todos los que no son del PLD son estúpidos…
Dígame Usted si no es una monstruosidad que Danilo regresara del ostracismo a que se sometió durante meses para desmentirse a sí mismo de aquella patética expresión “me venció el estado”, en la cual resumió los manejos que hizo Leonel Fernández para ganar la convención del PLD sonsacando a personas que debían lealtad a Danilo. ¿Se puede creer que Danilo piensa que la deslealtad no es traición? ¡No!
Así que la credibilidad de Danilo debe andar en estos momentos por su nivel más bajo. Nadie cree lo que Danilo afirmó, ni Danilo mismo puede creerlo. Es que el PLD, sencillamente, está lleno de traidores. No hay una organización política en la República Dominicana con más traidores en su seno que el PLD.
Múltiples razones avalan la categórica afirmación que hago, pero me limito a decir que el PLD -o Leonel, si Usted lo prefiere, es lo mismo- agregó a los propios traidores del partido (los que traicionaron las ideas de Juan Bosch, y al mismo Danilo) una amplia legión de traidores que compró de los partidos Reformista Social Cristiano (PRSC) y Revolucionario Dominicano (PRD).
Vale recordar aquí que la llegada del PLD al poder en 1996 se fundamentó en un acto espontáneo de traición fríamente dirigido por el doctor Joaquín Balaguer para evitar que el candidato de su partido, Jacinto Peynado, terminara en la segunda posición en la primera vuelta en las elecciones de 1996. De allá para acá, Leonel ha sido altamente exitoso captando traidores en todas las organizaciones políticas del país por la vía de la compra y puede considerarse como el padre del transfuguismo del siglo XXI.
Danilo, insisto, no puede creerse lo que declaró, pero no hay duda de que es lo que consideró apropiado decir y, sujeto a la que ya se evidencia como una precaria situación en el PLD, abrió espacio para recular frente a la embestida devastadora de la reelección presidencial sustentada por los senadores y diputados peledeistas casi en su totalidad.
La insostenible afirmación me dejó la impresión de que Danilo ya está convencido de que con sus botoncitos embotados no puede tirarse a la valla frente a un gallo armado con navajas, como lo es Leonel. El pleito es disparejo totalmente, así que lo mejor que puede hacer Danilo es irse de alita, guardar distancia del padrote del PLD, tranquilo.
Tal vez Danilo no tenía que llegar tan lejos, al punto de desdecirse en su imposible intento de recomponer el pasado y lograr alguna indulgencia de Leonel, pero alguna razón de peso tendrá para, con más de tres años fuera de la traba gubernamental, venir a decirnos que en el PLD no hay traidores. Tras escucharlo hablar hace unas semanas en un restaurant en Manhattan salí con una buena impresión de su persona y pensé que Danilo tenía un mayor respeto por la inteligencia ajena, pero es obvio que no. Ni modo, él es un político profesional.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade de la República Dominicana.

La negación de la educación y el robo


NEW YORK.  ¿Cuánto tiempo hace que en la capital dominicana no se construye un plantel escolar público con los requerimientos mínimos para la educación integral? ¿Cuánto habrá crecido la población de Santo Domingo desde que se levantó el último edificio para alojar una escuela pública en la zona metropolitana?
Las preguntas vienen a cuento por lo mucho que se habla de la importancia de la educación, por los reclamos que se hacen para que se cumpla con la ley de entregar lo que le corresponde a la educación en el presupuesto nacional. Y las cosas siguen… empeorando.
En mi cabeza han estado dando vueltas esas interrogantes desde que me las disparó a quemarropa un buen amigo en una conversación acerca de la situación del país, de la delincuencia, el narcotráfico y todos esos males que son temas inevitables en cualquier reunión  entre quienes vivimos por estos predios y no terminamos de ajustar la mente en el aquí y el  ahora, porque nunca despejaremos el allá de nuestras raíces familiares y valiosas amistades.
Mi respuesta al amigo fue que no sabía. Honestamente no recuerdo la última ocasión en que se abrió un nuevo plantel público en la capital. Insisto en la palabra público porque planteles privados sí que se han levantado en los últimos tiempos y no paran de crecer. Los colegios se han alimentado extraordinariamente bien de la irresponsabilidad de los gobernantes que hemos tenido, que no sólo no han construido más escuelas sino que han permitido el deterioro casi absoluto  y la desaparición de otras que teníamos y que fueron modelos de buenas escuelas.
Pienso en mi antigua barriada de Villa Juana y sectores aledaños, donde el aumento de la población no cesa. No puedo precisar cuando se levantó por “Villajú” y sus entornos el último plantel escolar hecho por algún gobierno para responder a la población en aumento.  No recuerdo que se haya hecho nada significativo desde la década del 70 para acá.
Y se va mi pensamiento hasta la escuela República Dominicana, donde tanta carpeta di jugando voleibol y baloncesto, a principio de los 60, cuando la misma, lamentablemente, empezó a perder sus encantos originales poco a poco.
¡Qué escuela! Hablaré de sus instalaciones porque no tuve la suerte de ser alumno en la misma. Enclavada a dos cuadras de mi casa, ocupaba la manzana demarcada por las calles Peña Batlle, Francisco Villaespesa, Seibo y Marcos Adón, donde estaba el frente de la misma, detrás de un exuberante jardín.
Tenía esa escuela primaria, construida en la década del 50, auditorio, biblioteca, aula taller, gimnasio, dos canchas, una de ellas con luces -dije con luces, allí jugábamos en la noche-,  y hasta una piscina, sí una piscina. La última vez que pasé cerca de esa escuela se me encogió el corazón: su jardín de antaño devino en conuco.  La vi mutilada, me provocó horror.
Ahora pienso que su mutilación se corresponde exactamente con la mutilación que cada gobierno en su momento le ha hecho a la educación, porque si hay algo que en los gobernantes dominicanos han estado claros, si hay una política de estado -a parte de la del robo- a la que se le ha dado continuación in crescendo  al pie de la letra gobierno tras gobierno es a la de negarle la educación pública de calidad a la población.
Por eso ahora que miro hacia atrás recuerdo con mayor facilidad planteles que desaparecieron en la capital, tales como la escuela Cuba y  el liceo Argentina, y otras que la última vez que las vi eran feas caricaturas de lo que en principio fueron, como mi liceo Juan Pablo Duarte, las escuelas España, Chile, Perú, Fidel Ferrer, la Estados Unidos y otras.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade de la República Dominicana.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El elefante del cuento y el cepillo de Funglode

NEW YORK. A ratos, la República Dominicana se ve desde aquí como un gran circo, con todo y el mentalmente doblegado elefante de la conocida historia, aquel que provocó el asombro de un pequeño que vio que el gigantesco paquidermo permanecía inmóvil en un reducido espacio atado por sus dueños a una diminuta estaca.
No tengo que decir que en la visión del circo el elefante representa al dócil pueblo dominicano y ni hablar de quien es el dueño del circo y del elefante, además de ser la máxima estrella del espectáculo, un prestidigitador con varios sombreros presidenciales, de los cuales no saca nada sino todo lo contrario.
En otros momentos el país se ve como que sigue siendo muy especial: lo que allá se ve no se ve en ninguna otra parte, lo que le asocia con el concepto de espectacular. Bueno, de cualquiera forma que se le mire es válido, porque en la República Dominicana el espectáculo público es continuo, tan continuo que nada de lo que se pone en cartelera provoca asombro, por espectacular y escandaloso que pueda parecer a los públicos ubicados en otros escenarios, como el de los Estados Unidos.
Uno se entera de la normal puesta en escena allá de espectáculos que aquí acapararían la atención de toda la sociedad, con su consecuente desborde a niveles impredecibles.
Por ejemplo, es imposible que uno vea por aquí la presentación de un almuerzo organizado por el presidente Barack Omaba con grandes empresarios nacionales en la Casa Blanca para al final del mismo sorprenderlos pasándoles el cepillo para que dejen caer sus aportes para una entidad de su propiedad, así sea una fundación que efectivamente persiga el bienestar de todos los ciudadanos del país.
Allá el presidente Leonel Fernández llamó a su presencia al empresariado del país para que almorzaran con él y, después del barriga llena…, pasó el cepillo de la Fundación Global, y lo que más se resalta en la única crónica que pude leer sobre el tema es que el empresario Víctor Méndez Capellán al parecer estaba orejeado del asunto y sacó su chequera de dólares, que es la moneda oficial entre los pudientes, y de inmediato donó US$100,000.00.
En cartelera lleva meses la hipotética reelección presidencial y, aunque la constitución lo prohíbe, el presidente ni se molesta en decir que no está en ánimos de violarla. Razones tendrá: la duda de si va o no va le otorga ventajas personales extraordinarias. En torno a esto, particularmente pienso que si los empresarios que almorzaron con él hace algunos días en ese momento hubiesen tenido la certeza de que no forzará su reelección lo más probable que algunos se hubiesen encontrado alguna excusa para no asistir y otro hubiesen sido menos dadivosos.
Se sorprende uno de que Nuria pusiera en escena las millonarias obras montadas por funcionarios del gobierno en lugares paradisíacos del país para su solaz y esparcimiento. Y que los demás medios le negaran al público la oportunidad de deleitarse al ver esas monumentales mansiones que hacen parecer nuestras campiñas como europeas.
Y, finalmente, también extraña la intempestiva forma que se sacó de escena la miserable espectáculo de las intoxicaciones en el desayuno escolar, que llevaba años en el escenario. La decisión fue eliminar la leche. No hay culpable de nada, aunque se habló hasta de manos criminales y sabotaje. En el no más leche se resume la promesa presidencial de actuar sin contemplaciones en el asunto.
Nadie se extraño con la intempestiva e inesperada decisión, a la que sólo le faltó para redondearla que se culpara a los niños de intoxicarse por tomar algo que tenían el deber de rechazar.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade de la República Dominicana.

martes, 26 de octubre de 2010

De percepción en percepción


NEW YORK. Tengo la percepción de que la monumental corrupción gubernamental está fundada en la percepción, aunque no es pura percepción. Tengo mi tesis sobre el asunto y voy a exponerla.
Primero: los funcionarios del estado tienen la percepción de que siguen siendo tan pobres como antes de acceder al poder. Puede que Usted diga que ellos mantienen su percepción aposta, pero la misma también puede justificarse.
Mire, tanto fue el tiempo que muchísimos de ellos pasaron en la pobreza que es probable que realmente todavía no se hayan librado del trauma de la escasez vivida hasta el 16 de agosto de 1996. Tengo la percepción de que poquísimos de los funcionarios podrían demostrar que alguna vez antes de la fecha citada devengaron un sueldo de $30 mil pesos al mes en el sector privado.
Los traumas son traumas, todos lo sabemos, así que a pesar de que viajan por todo el mundo y gastan a manos llenas, con todo y que tienen 10 años cargando dinero por millones para sus cuentas personales por vía de sueldos, de prebendas o de robos, no es del todo descartable que tengan la percepción de que son pobres.
Es más: en realidad son pobres, muy de pobres de amor al prójimo, muy pobres de nobleza, muy pobres de prudencia y muy pobres de probidad. Esa no es una percepción, como tampoco es una percepción que, junto a ellos, han hundido moralmente al país.
También tengo la percepción de que su irrefrenable corrupción es una especie de venganza por la recia disciplina a que se vieron sometidos en el PLD de ensueños que creó Juan Bosch, quien, para entrenarlos en la humildad, los enviaba a vender por las calles Vanguardia del Pueblo, la Revista Política y boletos de rifas.
Fueron muchos años de manos extendidas en las esquinas y los barrios para obtener recursos en el seno del pueblo. Ahora, el desquite de aquellos años de humildad y disciplina bochista ha sido brutal. Nada más soberbio y prepotente que el peledeísta-balaguerista de hoy. Lo triste es que a quien le ha tocado pagar los platos rotos de los renegados es al pueblo pobre que tantos de sus centavitos les dio. Son desagradecidos con los humildes, esa no es una percepción.
Pero también tengo la percepción de que me venden percepción con eso del crecimiento de la economía. Porque es injustificable que el país lleve años de crecimiento por encima de la mayoría de las naciones del área y del mundo y, concomitantemente, se hunda más cada día en las últimas posiciones en las clasificaciones que hacen los organismos internacionales sobre los niveles de educación, salud y democracia en las naciones.
Otra percepción es la de que el anuncio de crear un nuevo organismo para la lucha contra la corrupción sólo persigue crear la percepción de que se luchará contra el problema, pero en realidad con la nueva entidad pasará igual que con la queseyoqué de ética que encabeza Bidó Medina, la queseyocuanto que lidera Vincho, la procuradoría, el Depreco, la Cámara de Cuenta, la fiscalilía, la contraloría y no sé cuantos más oficinas, direcciones, ministerios creados para “perseguir” una corrupción que no se mueve de su sitio, y realmente crece robusta.
Tengo la percepción de que debo decir: por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade del país.

lunes, 18 de octubre de 2010

Minú tiró la toalla

NEW YORK.  Asombra ver el espacio ganado en los medios de comunicación por la expresión “esto se jodió”. La frase, un zumo, un extracto de frustración e impotencia, luce ser la más socorrida para describir con pocas palabras la situación de la República Dominicana.
La frasecita es peligrosa en grado sumo. Pienso que se debe evitar su uso, porque en la misma subyace un sálvese quien pueda, en el “mejor” de los casos, y por otro lado, el peor, implica abandono, rendición total, descarte de aspiraciones, algo por lo que siempre han luchado desde el poder los políticos criollos con enorme sagacidad. En este sentido, los actuales gobernantes se llevan las palmas.
El no vale la pena luchar ni hacer nada, “porque todos son iguales”, es la divisa más valiosa con cuenta la dirigencia del PLD para permanecer en el poder hasta que se canse o termine de hipotecar por completo el país.
No hay duda de que el presidente Leonel Fernández tiene convencida a la mayoría de la gente de que “no hay nada que hacer”. Algo que le da extraordinaria tranquilidad para hacer las cosas a su gusto.
Me quedé boquiabierto leyendo un artículo de la distinguida dama Minú Tavárez, que es un reflejo de hasta donde ha calado el anestésico “no hay nada que hacer”. En el artículo, pienso que sin proponérselo, Minú tira la toalla a Leonel, como se hace en el boxeo.
Particularmente me impactó la manera como Minú da por descontado que los 12 años de gobierno de Leonel ya terminaron, aunque todavía le restan casi dos años al período que finaliza en 2012.
“¿Qué otra cosa puede sernos más útil que analizar con rigor nuestros doce años al frente del Estado?”, se preguntó Minú en su artículo, el cual inicia planteando el desafío que tiene el PLD de “recuperar lo que queda de incorruptible dentro del seno de nuestra organización”.
La dama también mencionó de pasada que los estatutos del PLD han sido convertidos en “un pedazo de papel” y también denota alguna preocupación porque “la ciudadanía ya debe haber asimilado nuestros rápidos aprendizajes y se pregunta si no estaremos haciendo esfuerzos ¿inconscientes? Para parecernos a nuestros adversarios y si resolver las dificultades de la democracia con menos democracia podrá conducirnos a buen camino”.
Minú terminó su bonito escrito exponiendo lo que quiere que haga un futuro gobierno del PLD. Entre sus anhelos menciona que ese hipotético gobierno “tenga como prioridades irrenunciables a la Salud, la Educación, la Vivienda y el Empleo. Prioridades que deberán quedar claramente establecidas en la Ley de Presupuesto y Gasto Público del 2013”.
Y adelanta que “si el país, como es esperable, dispondrá de pocos recursos, deben eliminarse gastos superfluos frente a estas prioridades que son expresión mínima de humanidad”.
No entiendo porqué ella, que intuye que en 2013 el país tendrá menos recursos, plantea que sea un próximo gobierno del PLD el que dé cumplimiento a sus anhelos, entre los cuales incluye “tolerancia cero a la corrupción”.
¿Por qué no se pueden empezar a hacer esas cosas ahora, cuando faltan prácticamente dos años para terminar el período? ¿Cuánto se ahorraría el país si la tolerancia cero a la corrupción empieza ahora? Minú le haría tremendo bien al país si se decide a luchar para que sus anhelos empiecen a cumplirse ya, pero parece que ella piensa que con Leonel, para tranquilidad de él, “no hay nada que hacer”.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade del país.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Preguntas inquietantes de cara a 2012

NEW YORK. ¿A quién será que le tocará el destape del hoyo financiero del Estado, en caso de que el presidente Leonel Fernández opte por tomar un cuatrienio sabático en 2012?
¿Qué conviene más al presidente Fernández que el hoyo se destape con uno de sus compañeros de partido o con un opositor como presidente del país?
¿Qué será mejor para el país: que Leonel siga disimulando el hoyo o que quede al descubierto antes de que se profundice más?
¿Tendrán el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los otros garroteros internacionales que han logrado que el país debe ya casi la mitad de lo que va a producir aunque sea un cuarto de la consideración y de la estima que le tienen a Leonel, su aliado desde su primera gestión gubernamental al aceptar gustoso y ejecutar a la perfección el mandato del FMI de entregar al sector privado las empresas del estado, incluyendo la CDE?
Las cuatro preguntas que Usted acaba de leer, aunque trato de evitarlo, me las hago casi a diario, junto a otras inquietantes de cara a 2012. Sólo para la cuarta creo tener la respuesta correcta. Me imagino que Usted también la tiene.
¿En verdad piensan Danilo, Miguelito, Hipólito y el doctor Guillermo Moreno que el hoyo del estado no se tragará a cualquiera de ellos, en el muy remoto caso de que Leonel decida pausar?
¿Tiene alguno de esos aspirantes a sentarse en la de alfileres el camaleónico ingenio político con que se mimetiza al doctor Fernández en cualquier escenario internacional para atrapar con su lenguaje satisfacciones personales que luego son presentadas como logros para el país de ciudadanos que se conforman y hasta se enorgullecen de tener un presidente que, aunque no resuelve ningún problema, por lo menos sabe conceptualizar?
Hay que estar claro en que un camaleón atrapando con su lengua no es más efectivo que Leonel con su “muela” para atrapar rivales y contener enconos que le permiten sedar a la gente. Esa capacidad de Leonel ha sido muy importante para mantener el país en calma, aunque más tensa no pueda ser esa calma.
¿Si Leonel toma un receso, qué ocurrirá en el país a partir de 2012 con un presidente sin muela y sin alianza con el FMI, el BM y los otros garroteros que tienen los papeles de la hipoteca de la República Dominicana?
¿Sin ayuda de los garroteros, es posible el disimulo del hoyo del estado?
Ya son demasiadas preguntas; no lo quiero atosigar, así que por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade de la República Dominicana.