sábado, 5 de febrero de 2011

Niegan la educación y dan malos ejemplos


“Mi pueblo sigue caminos equivocados por culpa de los profetas (gobernantes) que lo engañan”, Miqueas 3:5
NEW YORK. Los gobernantes dominicanos no se conforman con negarle educación escolar de calidad al pueblo sino que le dan el mal ejemplo a seguir.
Y el mal ejemplo que se da desde arriba -más que la falta de educación- es la causa de todos los males que sufre la República Dominicana, que van desde el incumplimiento de las leyes de tránsito hasta el narcotráfico, pasando por el robusto crecimiento del sicariato civil, los robos y atracos que han convertido al país en uno con seguridad casi cero, algo que no osan esconder quienes lo manejan: No van ni al baño sin escolta. 
Mire, le voy a poner un ejemplo, por si acaso Usted piensa que exagero al decir que la raíz de los males del país está en la corrupción y el incumplimiento de la ley por parte de las autoridades:
En mayoría, los dominicanos que vivimos fuera del país tenemos las mismas deficiencias académicas que padecen los que están en nuestro pedazo de isla. Pero hay una diferencia de comportamiento entre ambos grupos, establecida por el ejemplo que se pone desde arriba en el cumplimiento de las leyes.
La generalidad del dominicano que vive en USA cumple con todas las leyes. El quisqueyano de aquí hace fila, sabe esperar su turno en cualquier oficina. Espera la luz verde en el semáforo. Nunca, en medio de un embotellamiento del tránsito inaugura un carril extra, ni siquiera intenta desplazarse por la vía marginal de emergencia en las carreteras, por largo, lento y tedioso que sea el tapón. El dominicano de aquí no anda tirando basura en calles y carreteras. Pero una cosa trae la otra, el criollo de aquí también aprende a reclamar sus derechos.
Claro que hay una minoría que se equivoca y violenta leyes, pero es eso: una minoría, a la que le va mal cuando es atrapada, porque aquí no hay padrino en el gobierno que le evite pena o cárcel por infringir la ley, como ocurre allá, donde el presidente, los altos, medianos y bajos funcionarios, los amigos de estos y los compañeros de la base violan las leyes cuando se les antoja, pues “para el poder no hay ley”. La ley es para aplicarla a la minoría silenciosa que no tiene padrino.
Es porque se convencieron de que “para el poder no hay ley” que cada día son más los que buscan su cuota de poder metiendo mano en las calles, siguiendo el ejemplo de lo que hacen los que están pegados en el gobierno. Así que sicarios, narcotraficantes y atracadores han llenado de inseguridad el país, algo -la inseguridad- de lo que todo el tiempo hablan sin decir palabra los funcionarios. Ninguno de ellos sale a la calle sin un militar que lo cuide, mejor dicho sin un equipo de seguridad.
Sorprendente fue leer días atrás la aclaración del senador Félix Bautista de que no era el jefe de su “equipo de seguridad” un coronel que desalojó a unos campesinos de sus tierras por los predios de Montecristi. Dijo el senador que el coronel de marra pertenecía en la actualidad al “equipo (¡otro equipo!) de seguridad” del secretario de Agricultura. Lo dijo sin rubor alguno, porque la realidad es que en el país cualquiera que logra aunque sea un carguito (un podercito) tiene derecho a armar su grupito.
Y no otra cosa hacen que demostrar que se sienten en un país muy inseguro los muy enriquecidos funcionarios andando todo el tiempo escoltados, y desplazándose veloces por todos lados sin respeto por nada ni nadie. Sus malos ejemplos han sido copiados al fiel por los también enriquecidos pandilleros de toda laya que regentean en los barrios con sus propios grupitos.
Por hoy, me voy, que Dios le llene de bendiciones y se apiade de la República Dominicana.