lunes, 24 de enero de 2011

Sin palabra, pero con poder cruel

NEW YORK. Se le agotó el encanto mágico de la palabra, pero le queda el cruel y apabullante recurso del poder.
A nadie ya conquista con lo que dice, pero le sobra el dinero para comprar adherencia.
Ha logrado sueños de grandeza en todos los órdenes (con los pesos del estado ha pagado hasta encuentros en el país con artistas y deportistas que admiró en su adolescencia newyorkina), pero es insaciable.
No es confiable, pero no hay camaleón que le supere a la hora de mimetizarse aguardando  el momento oportuno para atrapar.
No ha sido leal ni a la memoria del hombre que le entregó desinteresadamente el bastón de notoriedad y de relevo en el partido en el cual creció desde circulista.
Es un efectivo depredador. Dictador consumado en su partido -algo difícil de creer en el pasado reciente, dado el diseño basado en organismos y no en individuos con que fue creado- se siente animado a extender su dominio absoluto a el todo país.
Y razones les sobran para hacer el intento, frente a un país cuya mayoría de la población ya fue postrada irremisiblemente y la única capacidad que le queda es la de extender la mano para recibir una dádiva.
Un país con una clase política con dignidad cero, pero con apetencia de dinero 100, y esto, dinero, es lo que le sobra al depredador político más extraordinario que ha tenido República Dominicana, el hombre que se engulló al Partido Reformista que lo catapultó a la presidencia, quien le ha dado varios zarpazos al PRD, al cual le dará el mordisco mortal en la próxima convención que se supone que hará este partido.
El país tiene como conductor a un absolutista probado y comprado, pero vestido todavía por la prensa goebbeliana como un demócrata. Nadie confía ya en su palabra, pero la mayoría quiere del dinero que maneja por sacos. En el país sólo a una minoría que nada decide le queda la vergüenza que va siempre en contra del dinero mal habido.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade de la República Dominicana.

Sobre podredumbre política y un twitter de la Dra. Cedeño

NEW YORK. Tomando en cuenta que una manzana podrida tiene la capacidad de dañar un barril, por lo cual el agricultor reacciona de inmediato y la aparta, es tarea muy difícil la que tiene de frente para salvarse el pueblo dominicano con toda una sección de su cuerpo podrida.
Todos sabemos, aunque no reaccionamos para eliminarla, que en la República Dominicana está podrida la clase política profesional. Los propios políticos lo reconocen cuando entre ellos se acusan, con pruebas indiscutibles, de ladrones y corruptos, cuando buscan neutralizar reclamos de la parte sana del pueblo, cuando hasta su propio subconsciente los traiciona, etc.
Los políticos se reconocen tan podridos que “politizada” es el vocablo más contundente para el rechazo que pronuncian, y mandan a repetir a sus voceros de la prensa, contra cualquier propósito, reclamo o lucha del resto de la población.
Desaforadamente pregonaba el gobierno por todos sus medios, para quitarle validez, que estaba “politizada” la lucha para impedirle que vendiera Los Haitises a una cementera. Esa vez  no tuvo efecto la palabra y el gobierno optó por el retiro de sus planes.
Pero con profusión la palabrita “politizada” ha sido usada en dos luchas en que el gobierno, lamentablemente, ha doblegado a la población civil. Me refiero a los casos de la Barry Gold y del 4% ciento del PIB para la educación.
La palabrita es de uso propio en todos los estamentos de poder. Hace unos días al doctor Jorge Subero Isa dijo que se apartaba del tema del Tribunal Constitucional porque “el asunto se ha politizado mucho… Ahora son los partidos políticos los que llevan la bandera”. Parece cosa de ficción la frialdad con la cual habló ese personaje que llegó hace 12 años a la presidencia de la suprema corte de justicia, precisamente, mediante componendas políticas;  él, además, es el mismo señor que personalmente manejó y sujetó a conveniencia política el fallo del caso Sun Land.
Es curioso, chocante, los políticos nos advierten de manera consciente contra su propia podredumbre, y no reaccionamos. También lo hacen por traición del subconsciente, y tampoco reaccionamos.
Por ejemplo: leí el viernes en Diario Libre una nota en la cual se destacaba que la doctora Margarita Cedeño le envió un mensaje por Twitter a su esposo, el presidente Leonel Fernández, pidiéndole que organizara un foro con el tema de la educación, como el que hizo sobre el Tribunal Constitucional. El texto del mensaje sugiere que su subconsciente jugó con doña Margarita.
 “Sin demagogia, Presidente Fernández hagamos una reunión sobre Educación, como esa de hoy sobre el TC”, le solicita la primera dama al mandatario. Encabezada por las palabras “sin demagogia”, la petición pública no puede ser más curiosa, chocante. Uno no sabe si la demagogia es de ella, del presidente o de ambos. Pero de que hay demagogia la hay; si no fuera así no tendría sentido el pedido de la esposa del presidente para que la eche a un lado.
 ¿Está la primera dama interesada realmente por el problema de la falta de fondo para la educación? ¿Ha hecho gestiones en la privacidad de su hogar ante su esposo en pro de la educación y éste ha ignorado las mismas? Son muchas las preguntas que podrían derivarse del corto mensaje que me dejó estupefacto.
Y pensando en que de ocurrir algo semejante en los Estados Unidos, la primera dama pidiéndole a su esposo públicamente apartar la demagogia (el engaño), aquí se estuviera acabando medio mundo.
Bueno, allá es distinto. Y los políticos actúan confiados  en que no hay cirujano a la vista que, cual agricultor con la manzana, sea capaz de extirparlos del cuerpo que están dañando. Para mala fortuna del pueblo, es lógico que sin extirpación haya reproducción de la podredumbre, materializada en el narcotráfico, el sicariato y la delincuencia de mala calaña que campea en todo el territorio.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade de la República Dominicana.

lunes, 10 de enero de 2011

Mucho poder, mucho miedo…

NEW YORK. Mucho poder, mucho miedo y nada de amor divino.  La combinación siempre provoca las mismas reacciones en los ocupanes del palacio nacional: irreflexión y apego enfermizo al mando, y al dinero; determinación incontrolable a intentar salir del lugar sólo mediante una ocurrencia extrema: con los pies pa’lante, cuando la parca lo sorprenda, o a través de una explosión de violencia, que siempre entienden como improbable, dado que consideran a sus aparatos represivos y mecanismos de control, militares y civiles, como inexpugnables.
Balaguer, Trujillo, Lilís, Báez y Santana fueron auténticos posesos del mucho poder y del mucho miedo, quienes además descartaron el amor divino en sus ejecutorias gubernamentales. El más notable factor común entre ellos es la corrupción que propiciaron para mantenerse gobernando el país por encima de las leyes, violentando la constitución a su conveniencia.
La corrupción y la permanencia en el poder se alimentan, se robustecen entre ambas. La fórmula está probada y comprobada: todos los dominicanos conocemos que los gobiernos más corruptos, criminales e indolentes han sido los de mayor permanencia en el mando.
Y en la actualidad, por estudio y práctica, el ciudadano más consciente de esa certeza lo es el doctor Leonel Fernández. No en vano se declaró discípulo-heredero de Balaguer y tiene a su servicio numerosos funcionarios y asesores que le sirvieron a Trujillo.
A más de medio camino para completar su tercer período presidencial, los dos últimos consecutivos, el presidente y su cofradía han acumulado el suficiente poder y el suficiente miedo para eliminar de sus juicios la cordura y dar impulso diario a la corrupción que los sostiene, que además es lo único que les da garantía para seguir más allá de 2012.
Leonel y su cofradía llegaron al punto donde es imposible para ellos detenerse. El miedo a perder las fortunas adquiridas, el miedo a la posibilidad futura de que alguien se antoje de exponer hasta donde permeó el narcotráfico a la actual maquinaria estatal, hasta donde el sicariato ha servido a personeros del gobierno, y otros miedos, como posibles persecuciones judiciales y probabilidad de cárcel, obligan a seguir pa’lante, comprometiendo cada día a más personas, a más grupos sociales.
La idea es lograr untarle a la mayoría de los dominicanos con “poder de decisión” un poco del suspiro del inmenso pastel de la corrupción. Hay que reconocer que Leonel ha logrado en buena medida ese macabro objetivo con las nominillas, bonogás y otros programas de boroneos.
Y si tomamos como ejemplo a la prensa, hay que admitir que poco le ha faltado para corromperla por completo. Lo invertido en la prensa debe estar sólo detrás de lo gastado en el metro. No en vano la prensa es su principal mecanismo “civil” de control de la población, y el más eficaz. Tanto lo ha sido que ha evitado que Leonel haga un mayor uso del aparato militar.
La prensa cumple a diario una tarea ingente de sedar a la ciudadanía, desenfocándole la realidad. Mire, Leonel no ha resuelto ninguno de los problemas tradicionales de los servicios básicos: luz, agua y basura, aunque los cobra más caros que nunca antes.
Lo del agua merece mención aparte, recuerdo que desde que el servicio se tornó deficiente los gobiernos dejaron de cobrarla, pero en el período 1996-2000 Leonel empezó la restauración del cobro, aunque el chorro que esporádicamente caía en las cisternas no aumentó.
El gobierno no pasa ningún examen de calidad con sus programas de educación y salud.
Si uno se refiere a los combustibles, el de Leonel es el único gobierno que se ha dado el lujo de vender el galón por encima de los cuatro dólares, y permanentemente a un mayor precio que el que se paga en New York.
Leonel no sólo no ha resuelto los problemas tradicionales sino que más que cualquier otro gobernante ha dejado que se le acerquen y fotografíen con él personas que resultaron ser narcotraficantes internacionales. En este aspecto, lamentablemente, ha dejado pequeño a los demás. Si en el gobierno de Hipólito Quirino fue enganchado como capitán, en el de Leonel Arturo del Tiempo fue enganchado como coronel, dos rangos más.
El tema viene a colación porque es una constante en la prensa hablar de que la corrupción es un asunto que está en los genes de los dominicanos, justificando el proceder corrupto del gobierno. Los medios comprometidos han logrado que la gente olvide que Leonel regresó al poder en 2004 para que frenara la corrupción que hubo en el gobierno de Hipólito, no para que superara con creces la misma. Las cosas se dan así porque los medios comprometidos tienen el mismo miedo que Leonel y la cofradía.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones y se apiade de la República Dominicana.

Lula: un líder genuino

NEW YORK. La impresión dejada al mundo por Luiz Inácio Lula da Silva es que durante sus dos períodos al frente del gobierno del Brasil jamás se olvidó de su origen, no se convirtió en renegado. Por ello, una vez entregado el poder a su sucesora Dilma Rousseff, regresó con toda naturalidad al espacio que ocupó durante su tiempo como líder sindical, del cual salió para ponerse al frente de la gigantesca nación.
Volvió a su viejo apartamento en Sao Bernardo do Campo, donde durante la mañana dominical fue sorprendido por una multitud que reclamaba su presencia en el balcón de su vivienda. El ex mandatario se asomó a saludar a sus seguidores con una camiseta sin mangas y en pantalones cortos, tal y como estaba en el interior de su hogar, junto a su esposa Marisa Letícia.
Sin afectación, sin pose fingida, sin rictus, sin protocolo, sin saco, sin corbata, sin aspaviento, pero con la sonrisa franca y la satisfacción del deber cumplido levantó su mano a quienes vinieron desde lugares lejanos a tributarle reconocimiento, a rendirle honor horas después de haberse convertido en ex presidente de la República.
Lula dejó el poder, no es más el presidente, pero nadie se atreve a negar que ahora es el líder máximo de Brasil, con un 87% de las simpatías política en su favor. Llegó a la presidencia como líder del sector sindical y poco le faltó (sólo un 13%) para terminar como líder absoluto de todos los segmentos. Y, lo mejor de todo, como un líder genuino, pues sólo los líderes genuinos se someten a las leyes, se despojan de la ambición y son capaces de sacrificar sin regateos su liderato e intentan traspasarlo, dando paso al relevo.
Qué lección extraordinaria ha dado al mundo este auténtico líder con corazón de obrero. Lula no sólo es simpático al pueblo que le sirvió. Tiene admiradores en todas partes del mundo. Confieso que admiro a Lula, con todo y que me sentí muy mal con él, pues casi termino culpándolo, injustamente, por lo ocurrido durante una de las visitas de Leonel Fernández a Brasil.
Me refiero a la visita aquella en que Leonel fue a sentarse en la cabina de un avión Tucano para teatralizar y, al bajar de la misma, dar a un negocio con porcentajes calculados previamente la apariencia de casual y espontáneo, mediante el cual con una simple orden suya se comprometió a la República Dominicana en un gasto de 90 millones de dólares para adquirir los famosos aparatos que hoy están estacionados en San Isidro, en espera del 27 de febrero para hacer un par de rasantes.
Bueno, Usted ya se habrá preguntado: ¿Qué se trae un dominicano residente en New York escribiendo sobre Lula? Nada, es que como la esperanza es lo último que se pierde, y aunque Leonel hace rato que renegó de su origen, pienso que nada es imposible y que tal vez el feliz final presidencial de Lula anime al mandatario dominicano a desistir del propósito de violentarlo todo para reelegirse en 2012.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones. Y se apiade de la República Dominicana.